ECOSISTEMA DE LA MEMORIA

 

 

http://ined21.com/el-ecosistema-memoria/

¿Qué podemos ofrecer en el aula para apoyar la generación y gestiónde esa memoria que pretendemos?

Podrían ser más, pero han resultado en este artículo 7 necesidades, y sus correspondientes propuestas, que podemos aplicar los docentes, que amplían la idea de trabajar la memoria en el aula. la memoria no trabaja sola, sino dentro de un “ecosistema” donde todo funciona como uno. Son 7 propuestas que se distancian de la clásica “técnica memorística” de repetición de textos, datos y hechos. Propuestas que comparto en este blog y que contribuyen de modo natural, y bajo mi punto de vista y experiencia, a que el alumnado pueda aprender a mejorar la gestión (y autogestión) de sus “recursos memorísticos” mediante la “memorización” de procesos de meta-aprendizaje.

1

La memoria se desenvuelve bien dentro de un método o secuencia explícita de aprendizaje. Cuando en el aula trabajamos con un método, modelo o secuencia de aprendizaje con lógica pedagógica, colocamos los elementos de percepción, información, reflexión, trabajo colaborativo y creación, en un orden lógico y hacemos de esa lógica habitualidad. Su entrenamiento produce memoria permanente en cuanto a tratar las ideas en un efecto análogo, por ejemplo, a como ocurre en el contexto de la lectura: la secuenciación para determinar el orden de las letras dentro de las palabras, las palabras dentro de las oraciones y las oraciones dentro de un orden cronológico, permite adquirir su comprensión y coherencia.

2

La memoria se apoya en hábitos de aprendizaje para investigar, indagar, descubrir y crear conocimiento. Aprender no es más que la adquisición de hábitos y un hábito es una estructura básica de aprendizaje. Las estructuras simples y complejas de las teorías cooperativas del aprendizaje ofrecen al alumnado un esquema de trabajo habitual que la ayuda a encontrar soluciones a problemas o retos propuestos. Su hábito hace tener una importante mochila de herramientas mentales memorizadas que ayudan a encontrar las soluciones necesarias y ampliar o crear nuevos conocimientos.

3

La memoria necesita de rutinas sistemáticas para aprender, que den sentido a la práctica y que sirvan de soporte físico de la actividad de aprender. Las rutinas horarias y semanales, los pasos de desarrollo de un PBL, la creación de cuadernos de equipo con objetivos y evaluaciones propias, la sistematicidad de rutinas establecidas con criterio pedagógico…dan continuidad entre un aprendizaje y otro, entre una práctica y otra, entre un modelo y otro, entre un contenido y otro. Ayudan en la memorización porque proporcionan estructura y soporte a los aprendizajes.

El aprendizaje basado en el pensamiento (TBL, de Robert Swartz y otros) basa sus evidencias en la convicción de que promover rutinas (destrezas y hábitos)  de pensamiento ahorra energía mental que podemos emplear en otros menesteres y deja campo para que los alumnos elijan y tomen decisiones sobre qué y cómo quieren aprender. También se apoya en la idea de que todas las actividades mentales (al igual que las físicas y las sociales) pueden convertirse en hábitos de pensamiento en nuestros alumnos.

4

La memoria es amiga de la atención. La atención es esencial para concentrarse en informaciones y tareas, y a la vez ignorar las distracciones. La misión de docente como guía es la de ofrecer preguntas que motiven al aprendiz, le llamen la atención y lo conviertan en un indagador, en un investigador, en un aceptador de retos, en un buscador de tesoros que son preguntas que se le plantea. La práctica y el recuerdo frecuente sobre lo aprendido, la conversación o exposición oral de los conocimientos que se aprendieron, la rememoración y reestructura del recuerdo,… ayudan a la memoria a fijarse y transformarse en conocimiento.

5

La memoria danza alrededor de experiencias cercanas que le ayuden al estímulo y al recuerdo. Las posibilidades que nos ofrece el contexto (las realidades de cada alumno, la situación social y política, los hechos culturales e históricos, la naturaleza y el medio ambiente, los juegos e intereses de cada edad…) se erigen como un recurso inagotable de información susceptible de ser memorizada y transformada en aprendizaje y conocimiento mediante el recuerdo frecuente y la utilización cotidiana y habitual posterior.  Todos los docentes hemos observado que la simple exposición de experiencias (en libros, cómics, videos o presentaciones) será una mera anécdota para el alumnado si no forma parte vital del mismo y si no va acompañada de un proceso de aprendizaje intencional, es decir, tiene un porque en ese momento del aprendizaje. En el aula, “lo casual” existe, pero el buen docente sabe cómo incorporarlo a “su causa”.

6

La memoria necesita acompañarse de la emoción. La emoción es la liberadora de encimas sinápticos que ejercen de puente entre un circuito de memoria y otro. Una característica de la memoria que da sentido a la necesidad de esa liberación “emocional” es que la memoria es osmótica. No permanece en el lugar que nace. No queda inerte en “la carretera” que recorrió en varias ocasiones, si no que se difunde y se mezcla por toda la red neuronal con ayuda de la emoción. De esta manera, el recuerdo no consiste en recuperar lo guardado en un acto de “deglución y vómito”, sino un mecanismo bioquímico que recorre como un latigazo todo el cerebro en busca de “chispazos amigos”, de asociaciones análogas. Por ello, utilizar la memoria como un mecanismo de recuerdo idéntico al proceso que la generó es un proceso inútil (de ahí el rechazo a los exámenes de textos de memoria) y baldío para la creatividad (de ahí el rechazo al memorizar para “dar respuestas idénticas al modelo”). Recordar bien, siempre conlleva, “rehacer” el recuerdo.

Las emociones juegan un papel fundamental en generar memoria y los docentes somos los mediadores de las mismas.Una “experiencia emocional” es más productiva para el aprendizaje “de memoria” que una “experiencia de repetición por codos”.

7

Un último elemento a añadir: todo aprendizaje debe estar motivado (vinculado, significado o interesado) a la existencia del que lo memoriza y aprende. Si no es así, volveremos a estadio y concepto de la memorización baldía y de los aprendizajes que nunca llegaron a ninguna parte. Aprendizaje y motivación van siempre unidos, no existe otra posibilidad. La pregunta frecuente: ¿y de quién es la responsabilidad de la motivación del alumnado en el aula? Dos apuntes: proporcionar motivación extrínseca es una cuestión de técnica; desarrollar motivación intrínseca está unida a saber gestionar emocionalmente los aprendizajes en el aula. En ambos casos, los profesionales tendremos mucho que decir.

 

el ecosistema de la memoria

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